Los personajes referidos a la saga Crepúsculo que son usados en este blog son propiedad de Stephenie Meyer.

septiembre 27, 2011

Canción de Bruno Mars para Breakin Dawn.. Subtitulada y traducida =).. me gusta =)


Aqui les dejo el resto del SounTrack para Breaking Dawn
01 End Tapes – By The Joy Formidable
02 Love Will Take You – By Angus & Julia Stone
03 It Will Rain – By Bruno Mars
04 Turning Page – By Sleeping At Last
05 From Now On – By The Features
06 A Thousand Years – By Christina Perri
07 Neighbors – By Theophilus London
08 I Didn’t Mean It – By The Belle Brigade
09 Sister Rosetta (2011 Version) – By Noisettes
10 Northern Lights – By Cider Sky
11 Flightless Bird, American Mouth (Wedding Version) – By Iron & Wine
12 Requiem On Water – By Imperial Mammoth
13 Cold – By Aqualung & Lucy Schwartz
14 Llovera – By Mia Maestro
15 Love Death Birth – By Carter Burwell
16 Like A Drug (Bonus Track) – By Hard-Fi
17 Turning Page (Instrumental) – By Sleeping At Last
18 Eclipse (All Yours) [Bonus Track] – By Kevin Teasley
19 It Will Rain – By Bruno Mars

septiembre 26, 2011

Cap. XXXVIII

La llamada

Cuando el estrepitoso sonido del teléfono llamo nuestra atención casi se pegue un brinco… más no me separe de Bella. Retire una mano de su cálido rostro mientras mantenía la otra en su mejilla, tome el auricular mientras mantenía mi vista clavada en la de ella.

— Casa de los Swan —dije claramente a quien estuviera del otro lado.

— Soy… Carlisle Cullen… ¿podría hablar con Charlie?

El temblor que me devoraba no era normal, solté a Bella instintivamente. No estaba segura a mi lado.

Bella extendió una mano hacia mí, pero la ignore.

Debía pensar bien lo que diría… no quería que ellos volvieran.

No quería que el maldito chupasangre que se había llevado la belleza y la luz en la mirada de Bella volviera por ella.

— No está en casa —conteste fríamente casi contra mi voluntad.

— ¿Dónde está? Necesito… hablar con el.

— Se encuentra en el funeral —corte tajante. Aunque fuera egoísta de mi parte no quise explicar de quien era el funeral. No era de su incumbencia.

Escuche como el doctor sanguijuela gruñía… sin entender por que. La llamada se cayó y yo colgué.

— Asqueroso chupasangre —escupí entre dientes asqueado, casi como si el olor a vampiro estuviera pegado en mis narices. Mire a Bella con recelo. Se veía más que confundida.

— ¿A quién le acabas de colgar mi teléfono en mi casa? —pregunto claramente molesta.

— ¡Cálmate! ¡Él me colgó a mí! —aclare.

— ¿Quién era? —pidió saber nuevamente.

— El doctor Carlisle Cullen —espete con lentitud.

— ¡¿Por qué no me has dejado hablar con él?! —grito enojada.

—No ha preguntado por ti —explique secamente. Todo lo que tuviera que ver con su chupasangre la hacia reaccionar de forma exasperada—. Preguntó dónde estaba Charlie y le respondí. No me parece que haya quebrantado las reglas de la cortesía —explique sarcásticamente viendo como el rostro de Bella pasaba del pálido al rojo y luego casi al verde. Un olor dulzón me llego de repente más fuerte que antes…

— Escúchame, Jacob Black...

No le hice caso y me di la vuelta para enfocarme mejor en el chupasangre que se acercaba… era la misma inquilina con quien había tenido una pijamada.

— Adiós, Bella —anuncio y me fui hacia la puerta de la salida antes de que llegara frente a mí.
— ¿Qué pasa? —escuche como Bella me seguía y me grita a mis espaldas.

Cuando llego a mi yo estaba casi dándome la vuelta, choco contra mí cayendo hacia atrás y llevándome con ella… despotrique un par de veces mientras caía, me moví rápidamente para no lastimar a Bella.

— ¡Maldita sea, ay! —se quejaba mientras yo luchaba por desenredar sus piernas de las mías.
Apenas estuve en pie corrí hacia la puerta trasera. Pero ya era tarde, la vampira estaba detrás de mí, detenida en las escaleras, pero no fue solo eso lo que me detuvo, si no el temblor extraño que abundaba en sus palabras y además en su cuerpo. Estaba más pálida de lo normal si es que eso era posible.

—Bella.

La interpelada se levanto como pudo para acudir a ella

— ¿Qué pasa, Alice?.

Bella mantenía el rostro de este entre sus manos tratando de que se enfocara, mientras yo no podía más que sentir asco.

— Edward —murmuro esta haciendo que un estremecimiento cruzara por mi columna.
Bella tembló como si el piso temblara bajo ella, su rostro se descompuso… era obvio que no entendía las palabras de la chupasangre, pero la sola palabra que esta había dicho había provocado en Bella reacciones enfermizas… antes de que se estampara contra el suelo, la cargue y la lleve al sofá mientras maldecía una y tora vez a EDWARD CULLEN… MIL VECES MALDITO…
No dejaba de temblar cuando me senté junto a ella, tratando de hacerla reaccionar… esa chupasangre no tenia nada que hacer aquí… solo le estaba haciendo más daño. Ella se aferraba a mi brazo con vehemencia.

— ¿Qué le has hecho? —le pregunte entre dientes.

— ¿Bella? Reacciona, Bella, tenemos prisa —hablaba esta ignorándome.
Ella solo lograba alterar a Bella.

— Mantente lejos —le avise. Su cercanía me quemaba la nariz y mi instinto mi exigía protegerme.

— Cálmate, Jacob Black —me pidió esta como si se creyera con algún derecho—. No querrás transformarte tan cerca de ella.

— No creo que tenga problemas en recordar cuál es mi verdadero objetivo —le aclare.

— ¿Alice? —Hablo Bella por fin—. ¿Qué ha pasado?

— No lo sé ¡¿Qué se le habrá ocurrido?!

La vampira se levanto y comenzó a marcar un número en su móvil rápidamente.

— Rose, necesito hablar con Carlisle ahora mismo —las palabras se amontonaban mientras yo quería por todos los medios ignorarla. Pero era difícil—. Bien, pero que me llame en cuanto llegue. No, habré tomado un vuelo. Oye, ¿sabes algo de Edward?

Evitaba escuchar lo que le decía la otra vampira… pero era casi imposible.
— Llamo y le conté lo que sucedió.

— ¿Por qué? ¿Por qué lo has hecho, Rosalie?

— Ya esta muerta que mas da que el supiera ahorita o después… además tu lo viste. Igual se iba a enterar.

— En fin, te has equivocado en ambos casos, aunque, Rosalie, era fácil suponer que iba a ser un problema, ¿a que sí?

— ¿Esta… esta viva?... pero tu la viste ahogarse…!!!

— Sí, exacto, ella se encuentra perfectamente... Me equivoqué... —me levante del sofá y me aleje unos pasos tratando de llenar mi cabeza con otros sonidos— Es una larga historia, pero en eso también te equivocas. Ésa es la razón por la que llamo... Sí, eso es exactamente lo que vi —escupió esta casi gruñendo—. Es un poco tarde para eso, Rose. Guárdate tu remordimiento para quien te crea.

Cerro el teléfono y se volvió hacia Bella… yo trataba de controlarme pero era difícil disminuir los espasmos.

— Alice, Carlisle ya ha regresado —explico Bella—. Acaba de llamar...

— ¿Cuánto hace de eso?

— Medio minuto antes de tu aparición.

— ¿Qué dijo?

— Yo no hablé con él —murmuro.

Inmediatamente ambas voltearon a verme, cuando lo hizo la vampira un estremecimiento de protección me recorrió. Me senté otra vez junto a Bella tratando de protegerla.
— Preguntó por Charlie y le respondí que no se encontraba aquí —explique.

— ¿Nada más? —quiso saber con voz seca la chupasangre.

— Después me colgó el teléfono —informe obviando la otra parte de la conversación mientras me vibraba la columna.

— Le dijiste que Charlie estaba en el funeral —aviso Bella.

— ¿Cuáles fueron las palabras exactas? —pidió saber la vampira.

—Jacob dijo: «No está en casa», y cuando Carlisle preguntó por el paradero de Charlie, respondió: «Se encuentra en el funeral».

La chupasangre cayó de rodillas al suelo como si fuera posible que perdiera el equilibrio.
— Cuéntamelo, Alice —pidió Bella

— No fue Carlisle quien telefoneó —espeto acusándome.

— ¿Me estás llamando mentiroso? —exclame asqueado.

— Era Edward —dijo ignorándome—. Cree que has muerto.

— Rosalie le dijo que me había suicidado, ¿verdad?

—Sí. He de decir en su defensa que ella pensaba que era verdad. Confían más de lo debido en mi visión, que funciona con muchas imperfecciones, pero eso fue lo que la impulsó a decírselo a Edward. ¿No comprendía... ni le preocupaba...?

—Y Jacob le habló de un funeral cuando llamó aquí, y él creyó que era el mío —dedujo Bella al cabo de unos segundos de que yo mismo lo hiciera.

— No te has alterado.

— Bueno, se ha malogrado una ocasión, pero todo se arreglará. Alguien le dirá la próxima vez que llame... que... en... realidad... —Bella sufría de solo pensar en el.

— Bella —susurró la vampira—, Edward no va a volver a llamar. Ha creído a Rosalie.

—No... Lo... comprendo...

— Se va a Italia.

No entendí que relación tenía ese país con la conversación.

Bella lo pensó un rato con la mirada caída y temblorosa hasta que exclamo

— ¡No! ¡No, no, no! —Repetía mientras palidecía— ¡No puede hacer eso!

— Adoptó esa decisión en cuanto tu amigo —escupió viéndome— le confirmó que era demasiado tarde para salvarte.

— Pero... pero él se fue. ¡Ya no me quería! ¿Qué diferencia puede haber ahora? ¡Sabía que algún día tendría que morir!

— Creo que él siempre tuvo claro que no te sobreviviría por mucho tiempo.

— ¡Cómo tiene esa desfachatez! —se levanto del asiento y yo sin poder evitarlo me levante al mismo tiempo para ponerme entre ellas—. Ay, Jacob, quita de en medio —vi como agitaba los brazos en pro a mi cuerpo para que la soltara—. ¿Qué podemos hacer? ¿No es posible que le llamemos nosotras? ¿Y Carlisle?

Ella negó con la cabeza.

— Eso fue lo primero que intenté, pero ha tirado su móvil a un cubo de la basura en Río de Janeiro... Alguien lo recogió y contestó.

— Antes dijiste que debíamos darnos prisa. ¿Prisa? ¿Cómo? ¡Hagámoslo, sea lo que sea!

— Bella, creo que no puedo pedírtelo...

— ¡Pídemelo! —pidió esta mientras yo aún no entendía el meollo de todo.

—Quizá ya sea demasiado tarde. Le vi acudir a los Vulturis y pedirles que le mataran —la sola idea me emocionaron, una parte de mi sintió last… no nada en mi sintió dolor por el. Era lo mejor… el estaba muerto de todos modos. No debía existir—. Todo depende de su decisión. Aún no he visto que adopten ninguna.

— Llegaremos tarde si están de acuerdo en concederle su petición, y en caso de una negativa por parte de los Vulturis, también llegaremos tarde si él lleva a cabo un plan rápido para ofenderlos. Sólo podríamos aparecer a tiempo si se entregara a sus inclinaciones más histriónicas.

— ¡Vamos!

—Atiende, Bella. Lleguemos o no a tiempo, vamos a estar en el corazón de la ciudad de los Vulturis. Me considerarán cómplice de Edward si tiene éxito y tú serás una humana que no sólo sabe demasiado, sino que huele demasiado bien. Las posibilidades de que acaben con todos nosotros son muy elevadas, sólo que en tu caso no será un castigo, sino un bocado a la hora del almuerzo.

Me sentí perdido mientras ellas hablaban, solo podía mantener e ahí con los brazos extendidos hacia Bella tratando de protegerla y de mantenerla bajo mi protección.

— ¿Es eso lo que nos retiene aquí? Iré sola si tienes miedo.

— Mi único temor es que acabes muerta.

— ¡Como si estar a punto de matarme no fuera moneda corriente en mi vida! —dijo la interpelada sarcásticamente. ¡Dime qué he de hacer!

— Escríbele una nota a Charlie. Yo telefonearé a las líneas aéreas.

— Charlie —repitió esta preocupada. Yo no iría a ningún lado. Que más podía hacer que quedarme a protegerle aunque anduvieren Cullen´s por aquí y este fuera su territorio no lo dejaría solo.
— No voy a dejar que le suceda nada malo a Charlie —intervine exasperado—. ¡Al carajo con el tratado!

Bella me miro casi se soslayo, tenia miedo eso era obvio.

— Date prisa, Bella —le apuro la estresante vampira.

Esta salió corriendo hacia la cocina. La seguí tratando de ayudarla aunque no entendía como podía seguir aquí viéndola como planificaba todo para irse. Quizás guardaba la esperanza de que fallara y no pudiera salvarle.

Volteo sobre el muro el contenido de una caja seguramente buscando un bolígrafo. Le extendí uno, lo tomo y me dio las gracias.

Le pase el blog de notas que estaba en la mesa de junto. La chupasangre había salido de mi vista y yo me concentre en Bella.

Papá:
Me voy con Alice. Edward está metido en un lío. Ya podrás castigarme a mi regreso. Sé que es un mal momento. Lo siento un montón. Te quiero mucho.
Bella


Escribió… yo trate de no leer… de mantenerme fuerte… ya el vampiro estaba muerto… ¿que mas daba?… ¿por que morir ella también? No ahora que la tenía junto a mi, esta era mi oportunidad… ¿Por qué querían todos arrebatármela?

—No vayas —le pedí.

— Por favor, por favor, por favor, cuida de Charlie —solicitó ignorando mi petición. No espero mi respuesta si no que salió disparada hacia el cuarto de estar nuevamente.
— Llévate la cartera. —Exclamo la vampira que la esperaba con una mochila montada al hombro— Necesitarás el carné... Por favor, dime que tienes pasaporte, no tenemos tiempo para falsificar uno.

Bella asintió y subió a su recamara. Yo no hallaba que hacer… sentía que se me escapaba de las manos… que la perdía. Contra mi voluntad hable con la vampira, nos manteníamos a distancia para evitar el olor… ella no podía llevarse a Bella así… no podía solo decidir y ya. Debía pensar mejor las cosas y disminuir sus pensamientos.

— Podrías controlarte de vez en cuando. Esas sanguijuelas de las que le has hablado a Bella... —replique.

—Sí, tienes razón, perrito —escupió entra gruñia—. Los Vulturis son la personificación de nuestra especie, la razón por la que se te pone el vello de punta cuando me olfateas, la esencia de tus pesadillas, el pavor que hay detrás de tus instintos. No soy ajena a esa realidad...

— ¡Y tú la vas a llevar ante ellos como una botellita de vino a una fiesta! —le acuse.

— ¿Acaso crees que va estar mejor si la dejo aquí sola, con Victoria al acecho? —y yo estaba pintado o que…? La había mantenido a salvo bastante tiempo.

— Podemos encargarnos de la pelirroja.

— En ese caso, ¿por qué sigue de caza?

Maldición… me sacaba de mis casillas… tenia unas ganas de cortarla en pedazos… refunfuñe molesto mientras temblaba.

— ¡Dejad eso! —pidió Bella—. Discutid a nuestro regreso. ¡Vamos!

Vi como Bella caminaba hacia la puerta y la detuve instintivamente. No quería perderla… no así.
— Bella, por favor, te lo suplico —rogué. Lloraba como un idiota y no me había dado de cuenta. Era un imbécil… por amarla.

— Jake, debo...

— No, no debes, la verdad es que no, lo cierto es que te puedes quedar aquí conmigo. Quédate y vive —como debe ser, como había sido estos últimos meses— Hazlo por Charlie. Hazlo por mí.
Unas lágrimas brotaron de sus ojos mientras sacudía su brazo de mi agarre… la solté sin protestar.

— No mueras, Bella —le pedí rogando aún más por sobre mi y todo aquello que me enfurecía—. No vayas. No.

Me abrazo con el rostro descompuesto, me rodeo con sus brazos y le abrace tratando de mantenerla ahí, junto a mí. Si fuera podido soldarla a mi cuerpo lo hubiera hecho… cualquier cosa a cambio de que no se fuera.

— Adiós, Jake —beso el dorso de mi mano luego de retirarla de su pelo—. Perdona.

Apenas se fue de mi lado… yo también me fui… no podía creer que tan pronto la había perdido…
No era justo que un vampiro… un monstruo… sin vida… muerto… sin alma… se fuera llevado el corazón de la mujer que amaba.

La brisa no secaba mis lágrimas, solo las volvía frías contra mi piel, mientras corrían una tras otra.

Si moría en ese viaje… jamás mi vida volvería a tener un porque.






septiembre 22, 2011

Cap. XXXVII

Nunca odie tanto a una “visita”

Al bajar del auto solo eche a correr… sin mirar atrás y sin pensar en los sentimientos ni el dolor que me causaría si algo le pasara.

Solo quería salir de ahí, y así no ser testigo de la estupidez de Bella. Seguro era una trampa… y si no lo era entonces era peor. Si habían vuelto los… no si habían vuelto “sus” chupasangres entonces todo volvería a ser igual.

No ella no podía dejarlo entrar otra vez en su vida… como si no fuera pasado nada, como si no fuera roto y pisoteado su corazón.

Deje que toda la frustración y la ira se apoderaran de mí, un hormiguero de calor me recorrió, y en un instante estuve trotando hacia la reservación en cuatro patas.
Cuando diferentes voces se aglomeraron en mi mente, supe que tenía compañía, deje correr sin mucha emoción, quizás con un poco de vergüenza… los últimos acontecimientos. Y el visitante.

Debemos asegurarnos de quien es. -hablo Sam.

Entendí esa frase claramente… Jacob Black debía averiguar quien era pero eso no era todo lo que yo necesitaba saber.

Y de que Bella siga viva —aclare tajante.

Por supuesto.

Me acompañaron hasta mi casa, anduve lento y resignado, tendría que llamar a Bella para saber quien era. No quería ir hasta tu casa, podía faltar el tratado si se trataba de un Cullen, o morir intentando matar solo al vampiro

Antes de entrar a casa, me puse mi short.

— ¿Que ocurrió? —pregunto papá quien estaba revisando una carta de mi hermana Rebecca, escrita por ella y Salomón su esposo; desde Hawái.

— Te cuento en un momento, necesito hacer un llamada —le explique con los mandíbula tensa.
Marque su numero con dedos temblorosos… me sentía un desgraciado prefiriendo en mi interior que aquello fuera sido trampa… que el visitante no fuera un Cullen. No los quería de vuelta por aquí.

El teléfono repico, hasta que Bella contesto.

— ¿Charlie? —hablo apresurada del otro lado. Aun y cuando quise que todo fuera un trampa, me sentí aliviado al escucharla y saber que estaba viva… que estaba bien… aunque sabia muy bien lo que eso significaba.

— No, soy yo —explique entre dientes.

— ¡Jake! —exclamo casi con alegría.

Me molesto saber que estaba ahí… con uno de los Cullen seguramente… si no, pues no estaría viva.

— Sólo me estoy asegurando de que sigues viva —aclare para que dejara su felicidad. Yo no estaba de buenas.

— Estoy bien. Te dije que no era... —comenzó a aclararme.

—Ya. Lo sé —corte tajante y con la voz acida— Adiós.

Colgué sin esperar respuesta alguna.

Ya sabía lo que quería

Y ella tenía lo que quería.

Luego de que le explique a brevemente a papá lo sucedido me fui al bosque. Pasamos la noche cazando mientras me rompía la cabeza pensando en Bella, Sam había marcado el nuevo perímetro disgustado por la vuelta de los Cullen. No sabíamos cuantos eran, ni cuanto tiempo permanecerían. Si volverían todos y se quedarían aquí otra vez.

El día siguiente fui con Embry al funeral de Harry, junto a Sue Clearwater, ella estaba muy acongojada y triste. Sus hijos la acompañaban, me sentí preocupado al ver a Seth, el hijo menor; se le veía muy tan alterado. Me asusto pensar que quizás la pérdida de su padre despertaría sus genes licántropos, Embry y yo intercambiamos una mirada de duda, pensando lo mismo.

Sabía que debía hablar con Bella, odiaba la sola idea de rondar su casa con ese olor a vampiro asqueroso rondando otra vez por ahí.

Sam y los demás no dejaban de presionarme para que averiguara quien era el chupasangre, que quería, cuanto tiempo se quedaría, había una chupasangre rondando y mientras hubiera un Cullen nosotros no podíamos vigilar la casa de Bella… yo no quería ni pensar en que Bella estaba en su casa con una sanguijuela.

El poder del jefe pudo más que mi voluntad…

Embry salió conmigo del funeral, Sam le pidió a Jared que nos acompañara… no confiaba mucho en mi. Subimos a mi auto y nos fuimos hasta la casa de Bella.

— Cuídate, te esperamos aquí.

Me tranquilaza Embry.

— Ok, si ves que algo se sale de control… aléjense de aquí.

— Iré por ti y te cargare si es necesario —dijo en tono de broma. Me limite a salir del auto y caminar receloso hacia la puerta.

Toque la puerta con el oído atento, si debía salir corriendo de ahí lo haría… o quizás puff… quizás iría por Bella y arriesgaría mi vida estúpidamente.

— ¡Ya voy! —escuche que exclamaba Bella desde el piso superior de la casa.

— Bella —escuche una voz femenina hablando, casi tan bajo que no podía oírle con claridad, Llegue a pensar en que podía ser la chupasangre pelirroja, pero la voz era diferente más suave y afinada; y además se oía tranquila… decidí alejarme a más de un metro de la puerta, para evitar oírle, y principalmente para que el apestoso olor dejara de quemarme la nariz… pero era inevitable, tuve q arrugar la nariz.

Al ver que Bella no abría, me acerque toque el timbre una vez y me devolví casi igual de rápido a mi posición anterior. Estaba algo preocupado e incomodo por el chupasangre que estaba de “visita” en casa de Bella.

Abrió la puerta casi con brusquedad.

Me observo finalmente, alzando el mentón de forma contrariada ante mi expresión de asco.
Supe que ella esperaba una palabra de mí, pero no lograba decir nada… el olor me quemaba hasta la garganta.

— Hola —exclamo Bella es voz queda cuando vio que no hablaba.

Respire hondo, fruncí los labios cuando el olor me raspo. Necesitaba calmarme, para poder hablar. Sin poder evitarlo escudriñe la casa con la mirada, buscando.

— No está aquí. ¿Necesitas algo?

Yo había escuchado a alguien antes… una “mujer” pero…?

— ¿Estás sola? —pregunte para asegurarme.

— Sí —afirmo, suspiro mientras yo le ordenaba a mis manos que dejaran de temblar.
— ¿Podemos hablar un minuto? —le pedí.

— Por supuesto, Jacob —exclamo como si su respuesta tuviera que ser obvia— Vamos, entra.
Voltee hacia el auto y clave la mirada en Embry… sabia que Jared no se bajaría… pero quizás Embry… por apoyo moral. El movió la cabeza en desacuerdo y negación. Respire hondo y volví la vista hacia adelante.

A Bella le sonaron los dientes mientras susurraba algo como:
— Gallina.

Sin poder evitarlo clave mi vista irascible en ella… camine por la vereda con los hombros encogidos, no quería tocar nada que me dejara el olor pegado.

Me mantuve detrás de ella, mientras observaba las sabanas y la almohada mal acomodada sobre el sofá.

— ¿Qué? ¿Una fiesta de pijamas? —dije sarcásticamente.

— Sí —recalco la palabra con un tono de maldad y sarcasmo también—. ¿Qué se te ofrece?
La casa apestaba a sanguijuela

— ¿Dónde está tu «amiga»? —pregunte con asco.

—Tenía que hacer algunos recados. Bueno, Jacob, ¿qué quieres?

Comencé a ver hacia los lados, asegurándome de que no estaba aquí… era algo difícil con la peste impregnada en todo el lugar. Camine hacia la cocina, viendo hacia todos los ángulos posibles.

— Eh —hablo mientras se puso frente a mí, evitando que continuara caminando, me detuve y volví la vista hacia ella—. ¿Qué te ocurre?

— Me disgusta tener que venir aquí —confesé sin meditarlo mucho. Era la verdad.

Un estremecimiento le recorrió, entrecerré los ojos sintiéndome algo culpable.

— En tal caso, lamento que hayas tenido que hacerlo —susurro algo triste y molesta—. ¿Por qué no me dices ya lo que necesitas? De ese modo podrás marcharte.

— Sólo quería hacerte un par de preguntas —le informe, sin preguntárselo— No te llevará mucho tiempo. Debemos volver al funeral.

—De acuerdo, terminemos con esto —dijo coléricamente.

Respire una vez más, mis temblores casi se apagaron, o al menos dejaron de ser tan visibles. Necesitaba concentrarme en mi labor de licántropo o olvidarme de Jacob, ser solo el lobo cobrizo con un mandato sobre su lomo.

— Un miembro de la familia Cullen ha estado aquí contigo —recalque en afirmación.

— Sí, Alice Cullen.

Asentí recordando la voz femenina que había odio.

— ¿Cuánto tiempo va a quedarse?

— Todo el que quiera. Puede venir cuando le plazca.

— ¿Crees...? —respire de nuevo, se me dificultaba cada vez más pensar con claridad y enfocar mis palabras— ¿Podrías explicarle lo de la otra, lo de Victoria, por favor?

—Ya la he informado.

Asentí nuevamente, dejándome llevar por la conversación, sin pensar en mí, solo en la manada, y en la salud de los individuos de la Push y Forks… Bella era una de ellas. Y había una chupasangre rondando cerca.

— Has de saber que mientras los Cullen estén en este lugar, sólo podemos vigilar nuestras tierras. El único sitio donde tú estarías a salvo sería en La Push. Aquí ya no puedo protegerte.

—De acuerdo.

Volví la vista hacia la calle, observe el bosque estando casi seguro de que Sam podía estar dándose una vuelta para asegurarse de que no hacia nada estúpido.

— ¿Eso es todo? —inquirió ella casi fastidiada.

No pude voltear a verla, cuando su voz destilaba tanta desazón. No quería preguntar lo que yo quería preguntar.

— Sólo una última cosa —dude escéptico.

— ¿Sí? —me insto.

— ¿Van a regresar los demás?

Ella lo pensó, casi con dolor.

— ¿Y bien? —inquirí sabiendo que era lo que la lastimaba.

—No. No van a volver —exclamo dejando entrever lo que le dolía decir eso.

Trate de no mostrarme compasivo, pero se me dificultaba verla frágil y triste.

—Vale. Eso es todo.

Bella me observo con odio, pude oír como se aceleraba su corazón.

—Bueno, venga, ahora vete. Ve a decirle a Sam que los monstruos malos no te han atrapado.

—Vale —exclame sin turbarme aún, aguantando.

Comencé a caminar hacia el marco de la entrada de la cocina, pero no pude continuar cuando vi la flaqueza de la voluntad de Bella y el dolor que la agravio por mi frialdad. Como podía yo, continuar ahí, era imposible que estuviera con su amiga chupasangre y quisiera que yo también la acompañara.

Pude ver como se desmoronaba tan cerca de mi, dejo caer los codos sobre la encimera sosteniendo su rostro entre sus manos, creía que ya me había ido… obviamente, todo estaba en silencio.
— ¿Bella...? —susurre con voz afligida y consternada.

Volteo a verme, sus ojos estaban cubiertos por unas capas cristalinas, lloraba… mi culpa salió a relucir, mi aflicción y mi estúpido amor por ella.

Camine… casi corrí hasta llegar a ella.

— Lo he vuelto a hacer, ¿verdad?

— ¿Hacer? ¿El qué?

— Romper mi promesa —prometí no hacerle daño nunca, y lo estaba haciendo por segunda vez— Perdona —pedí vencido. Odiaba hacerle daño.

— No te preocupes. Esta vez empecé yo.

— Sabía lo que sentías por ellos. No debería haberme sorprendido de ese modo.
Aunque por dentro me estuviera muriendo, sabía que era así.

— Lo siento —se limito a decir como si supiera lo que pensaba.

— No hay de qué preocuparse, ¿vale? Sólo está de visita, ¿no? —o al menos era lo que yo esperaba, esa es su “amiga” aunque me parezca oscuro y repugnante— Se irá y las aguas volverán a su cauce.

— ¿No puedo ser amiga de los dos al mismo tiempo? —pregunto afligida.

Negué sin poder evitarlo. No era posible esa clase de unión.

— No, no creo que sea posible.

Bella sollozo una vez más mientras veía hacia el suelo...

— Pero ¿me esperarás, verdad? ¿Seguirás siendo mi amigo aunque también quiera a Alice?
Lo pensé un momento… “amistad” no era solo que yo quería… pero era algo que siempre le daría a ella. De mi podía obtener todo aquello que le apeteciera.

— Sí, siempre seré tu amigo sin tener en cuenta a quién ames.

— ¿Prometido?

— Prometido —dije con un suspiro mientras la abrazada y ella se recostaba en mi pecho sin dejar de gimotear.

— ¡Qué asco de situación! —exclamo.

— Sí —acerque mi cara a su pelo, un olor últimamente muy familiar me rasgo la nariz—: Puaj.
— ¡¿Qué?! —me miro sin entender—. ¿Por qué os ha dado a todos por hacerme eso? ¡No huelo!
No pude evitar sonreír, ante su falta de conocimiento.

—Sí, sí hueles, hueles como ellos. Demasiado dulce y empalagoso... y helado... Me arde la nariz — le explique sinceramente. Si a la chupasangre no le gustaba mi comentario podía venir a quejarse luego pensé con una sonrisa.

— ¿De verdad? Entonces, ¿por qué Alice cree también que yo huelo?

Mi sonrisa se desvanecía tan rápido como llego… era algo que yo no sabia.

— ¿Qué...? Tal vez mi olor tampoco sea de su agrado, ¿no?

— Bueno, a mí me gusta cómo oléis los dos.

Volvió a apoyar la cabeza sobre mi pecho, permanecimos así un rato hasta que decidí que debía irme.

—Te echaré de menos cada minuto. Espero que se largue pronto.

— La verdad, Jake, no tiene por qué ser así.

Suspire por la inevitable situación.

—Sí, Bella, sí ha de ser así. Tú... la quieres, y sería conveniente que yo no estuviera cerca de ella. No estoy seguro de mantenerme siempre lo bastante sereno como para poder manejar la situación. Sam se enfadaría si se enterase de que he quebrantado el tratado y… no creo que te hiciera demasiado feliz que matara a tu amiga —exclame sabiendo que era lo que ella menos quería… y sabiendo que la lastimaría.

Quiso zafarse de mi abrazo, pero la estreche más fuerte contra mí.

— No hay forma de evitar la verdad. Así están las cosas, Bella.

— Pues no me gusta.

Solté una mano de su cintura y tome su mentón entre mis dedos para poder mirarla a los ojos.

— Sí, era más sencillo cuando los dos sólo éramos humanos, ¿verdad?

Me daba miedo irme… como decirle cuanto la amaba sin que huyera de mí… de un licántropo. Con los dedos trémulos alce mi otra mano para acariciar su rostro con mis dedos, su piel suave se sentía casi fría bajo mi tacto, acaricie4 su mejilla hasta su mandíbula. Abrase su rostro entre mis manos, añorando sus besos, sus labios junto a los míos, sentí que el mi cuerpo ardía pero no era por que mi lobo interior quisiera fluir.

— Bella —susurre mientras me acercaba a su rostro.

Estaba tan cerca, sentía su cálido aliento chocar con el mío. La amaba y la deseaba, como nunca había querido a nadie, y como nunca querría a nadie.

septiembre 19, 2011

Robert Pattnson y sus caras traviesas

Niñass un videitoo super lindo, de las caritas de Rob!! espero les guste jeje besos

Un Regalito


Olaa mis niñass.. les queria mostrar este regalito beioo que me dio por tener un "Blog con Estilo" jeje mi amiga hermoza JeSs... y bueno ahora io se lo doy a otros super Blog´s con estilo.. jeje

Pienso en Forks Coka
El Club de las Escritoras Dulce
Destellos de Luna Atrid
Letras de Medianoche Alexa

septiembre 17, 2011

Cap. XXXVI

Soy un idiota… mientras más la amaba más idiota era

Una pregunta taladraba mi mente… ¿Por qué demonios Bella se lanzo sola del acantilado?
Esperaba que fuera solo por diversión… por su bien. Ahora que la tenia para mi, no quería perderla.

— ¿Qué puedo hacer? —me sentí algo afligido cuando vi en su mirada lo culpable que sentía.
Lo pensé, mientras cruzaba el umbral de la casa. Necesitaba mantenerla a salvo, pero ella no colaboraba conmigo.

— Podrías quedarte aquí—sugerí mientras la acomodaba en el sofá—. Vamos, que no te muevas de esta casa —explique mejor insistiendo— Te traeré alguna ropa seca.
Busque en mi habitación alguna camisa, de cuando estaba más delgado. Ahora no me quedaba casi ninguna de mis anteriores ropas, encontré un par de camisetas gris, a mi me quedaban pequeña, pero seguramente a ella le quedarían algo grande. Pensé en la idea de verla con una ropa mía, puesta. Disfrute la imagen en mi mente por unos segundos… conseguí un pantalón de jean viejo de Rebecca y salí de la habitación.

— Te estarán grandes, pero no he encontrado nada mejor. Yo... esto... saldré fuera para que te puedas cambiar.

— No te vayas a ninguna parte —me pidió— Estoy demasiado cansada para moverme todavía —gire hacia ella, ya me había detenido apenas me dijo que no me fuera— Quédate conmigo.
Camine hasta ella y me deje caer en el suelo, muy cerca de ella. Recosté la cabeza sobre el cojín que estaba junto a Bella, estaba muy cómodo. Bostece involuntariamente, el sueño perdido me pesaba kilos.

— Ojalá pudiera descansar un minuto —murmure.

Decidí cerrar los ojos… para descansar un poco. Solo eso. Ahorita me levantaría de nuevo para irme a patrullar de nuevo. Pero estaba tan placentero ahí… en el más suave piso con el más delicado cojín.

Sentí que rodaba hacia un lado, y quedaba completamente tirado en el suelo, pero no me importo. Necesitaba dormir y ya no era consiente de mi mismo.

No fui consiente de nada más hasta que una luz y el sonido de una puerta abriéndose me desconcertaron… cuando recordé que Bella estaba junto a mi al dormirme me levante sobresaltado, por haberme quedado dormido en vez de estar pendiente de ella.

Me incorpore de un salto.

— Lo siento —hablo papá con la voz quejosa—. ¿Los hemos despertado? —cuando vi mejor su expresión supe que sucedía. Harry había fallecido.

— ¡Oh, no, Billy! —sollozó Bella.

El se limito a asentir. Su rostro estaba triste, aunque no quería demostrarlo. Me acerque hasta el y tome su mano para reconfortarlo.

Sam venia detrás, ayudo a papá a entrar empujando su silla.

—Cuánto lo siento —murmuro Bella.

Billy asintió.

— Va a ser muy duro para todos.

— ¿Dónde está Charlie? —inquirió ella.

— Tu padre se ha quedado con Sue en el hospital. Hay una gran cantidad... de disposiciones que tomar.

— Será mejor que vuelva allí —musitó Sam; luego, salió de la casa rápidamente.

Papá aparto mi mano de la suya y se fue hacia la cocina. No pude evitar quedármele mirando, estaba muy afligido por lo de Harry. Tendía a comportarse como una tortuga, encerrado dentro de su caparazón.

Me di la vuelta y volví hacia donde estaba sentado antes. Sentí como Bella acariciaba mi hombro.

Respire hondo y tome su mano colocándola junto a mi cara.

— ¿Qué tal estás? ¿Te encuentras bien? —me había quedado dormido y no la había levado al medico ni nada, quizás tenia alguna herida— Probablemente debería haberte llevado a un médico o algo así.

— No te preocupes por mí —su voz áspera me hizo girar a verle.

— No tienes muy buen aspecto —puntualice.

— Supongo que tampoco me encuentro demasiado bien.

— Iré a buscar tu coche para llevarte a casa; deberías estar allí cuando Charlie regrese.

— De acuerdo.

Salí para buscar el coche de Bella, llegue hasta el final de un terreno, cerca de un sendero que daba a los acantilados, arranque la camioneta y conduje hasta casa, el viaje no me llevo muy tiempo. Cuando entre a casa, Bella estaba quieta y tal cual como la deje. Me acerque a ella en silencio, pase un brazo por su cintura para ayudarla a levantar.

La ayude a ubicarse en el asiento del copiloto, subí al puesto contrario y la tome del cintura para acercarla hasta mi. Pase el brazo a su alrededor para sujetarla fuertemente junto a mi, ella dejo caer la cara sobre mi pecho.

— ¿Cómo vas a volver a casa? —pregunto mientras íbamos por la carretera.

— Es que no voy a volver. Todavía no hemos atrapado a la chupasangre, ¿recuerdas?
Bella enmudeció, supuse que no le gustaba la idea.

Al rato me preocupe, no hablo durante todo el viaje. Mientas yo solo iba pensando en ella. En lo frágil que es, y lo cálida que se hallaba junto a mí. En lo agradable de tenerla viva, a salvo, a mi lado, poderla abrazar y hacerla sonreír.

Ahora era yo quien estaba en su vida, y era parte importante de la misma. El la había dejado y no volvería. Ya yo había sembrado esperanzas en el amor que sentía por ella, y cada día ella lo regaba.

No importaba cuanto tiempo me tomara, yo recuperaría el resto de su alma y la haría feliz.
Llegamos frente a su casa, me detuve y apague el motor del auto; gire mi rostro hacia ella y no pude evitar abrazarla, la envolví entre la plenitud de mis brazos, disfrutando cada detalle de ella. Me ceñí tanto a ella que por un segundo temí perderla.

Mientras le tenía en mis brazos recordé sus sentimientos, lo dolida que aun estaba y lo difícil e incomodo que pudiera resultar el abrazo para ella. Pero no podía alejarme de ella, no luego de haberla visto casi ahogarse. Solo la mantuve ahí junto a mí, y así hable para pedirle perdón por eso.

— Perdona. Sé que mis sentimientos y los tuyos no son los mismos, Bella, pero te juro que no importa. Me alegro tanto de que te encuentres bien que tengo ganas de cantar, y eso, desde luego, es algo que a nadie le gustaría escuchar.

Me reí muy cerca de su rostro, en su oído. Acerque mi mejilla más a su frente, desee poder acercarme más a ella, poder besarla. Pero no quería apresurar sus sentimientos… casi como un acto reflejo de mis pensamientos ella se quede tiesa. Como una piedra, inmóvil. Instintivamente la solté, no quería presionarla más, esto debía de ser muy duro para ella. Me gire y abrí la puerta para ir hasta ella y ayudarla a bajar.

Apenas abrí la puerta y el aire del exterior entro, un olor choco contra mi nariz… tan dolorosa, tan familiar y tan asqueroso que sabia que era. Nada podía oler peor que un vampiro. Me quemaba la nariz como si le pusieran lejía y me pasaran una esponja de alambres.
Necesitaba sacar a Bella de ahí inmediatamente. Entre al auto nuevamente en menos de un segundo.

— ¡Arg! —me queje mientras el olor del vampiro que andaba cerca me estrujaba el estomago—. ¡Vaya mierda!

Cerré la puerta otra vez como si eso pudiera alejar el olor, gire las llaves en el contacto mientas las manos me temblaban por el solo hecho de que un vampiro andará cerca. Era inevitable reaccionar ante el instinto.

— ¿Qué ocurre? —pregunto Bella desconcertada mientras yo arrancaba y deducía que hacer.
Pise tan rápido el acelerador que el motor petardeó y se caló.

—Vampiro —solté con asco.

— ¿Cómo lo sabes?

— ¡Porque puedo olerlo! ¡Maldita sea!

Debí haber estado más pendiente cuando llegue, comencé a buscar en el exterior con la mirada para enfocar un punto de ataque.

Recordé que tenía a Bella justo a mi lado, con su vista clavada en mí. No sabía si dejarla aquí e irme a cazar o llevarla lejos primero.

— ¿Entro en fase o la saco de aquí antes? —hable en voz alta.

Gire hacia Bella para encontrarme con su mirara asustada, en definitiva no podía dejarla ahí. Sola. Mire una vez más a mí alrededor, no vi a nadie así que decidí.

— De acuerdo. Primero te saco de aquí —afirme sabiendo que esa era mi prioridad.
Arranque nuevamente el auto, mientras le daba la vuelta miraba en todas direcciones esperando y previniendo un ataque.

— ¡Frena! —grito Bella casi sin aire.

Mantuve la marcha, no pensaba detenerme.

— ¡Frena! —grito otra vez en un tono de voz mucho mas alto.

— ¡¿Qué?! —exclame exasperado.

— No es Victoria. ¡Para, para! —Pidió— Quiero volver.

¿Qué decía? Si no era ella… entonces… pise el freno sin pensarlo demasiado. Bella se zarandeo dentro del auto.

— ¿Qué? —exclame de nuevo perplejo.

— ¡Es el coche de Carlisle! Son los Cullen. Lo sé.

Vi como sus ojos brillaban ante esa idea… casi podía atrapar ese sueño con sus manos de niña ilusa… mientras su corazón destrozada le importaba un comino.

— ¡Eh, cálmate, Jake! Todo va bien. No hay peligro, ¿ves? —Si claro… no hay ningún peligro… maldición… malditos Cullen… necesitaba respirar, Bella estaba muy cerca— Relájate.

—Sí, relájate —agache la cabeza y respire hondo mientras los temblores me sacudían, no podía permitirme convertirme en lobo ahí dentro de ese pequeño auto, con Bella a menos de respiro.
Era ilógico lo que me decía… fuera quien fuera ella no podía ir.

— Hay un vampiro en tu casa —dije entre dientes—. ¿Y tú quieres regresar?

— Por supuesto.

Exclamo como si fuera obvio.

Su convicción solo lograba empeorar mis temblores… no podía estar hablando en serio… después de todo albergaba la estúpida esperanza de volver a andar con esos malditos vampiros.
Podía estar en su casa la chupasangre y ella solo podía pensar en sus amados vampiros.
Trate de respirar, tome aire lenta y profundamente.

— ¿Estás segura de que no es una trampa?

— No es una trampa, es Carlisle. ¡Llévame de vuelta! —pidió con la voz cargada de demasiada emoción.

Sentí como su amor y sus ilusiones chocaban contra mí. No había nada que Bella quisiera más que un vampiro de los Cullen en su casa.

— No —corte tajante. No podía volver, si había un Cullen ahí yo debía irme y avisarle a los demás que debíamos reducir nuestros perímetros, y todo eso… necesitaba mantener mi mente enfocada en eso y olvidar el dolor que me causaba la estúpida emoción de Bella.
—Jake, todo va bien...

— No. Vuelve tú sola, Bella —exclame con la mandíbula apretada.

— No es como...

— He de hablar con Sam ahora mismo. Esto cambia las cosas. No nos pueden capturar en su territorio.

— ¡Jake, esto no es una guerra!

No quise saber nada más… abrí la puerta dejando el auto encendido y salte del coche.

— Adiós, Bella —hable en voz tan baja que no supe si me había odio—. Espero que no mueras, de verdad.






septiembre 13, 2011

2° Trailer Breaking Dawn Part 1 (Sub Español)

Ultimo Trailer por Yahoo Movies... esta increibleee.. morii se los juro... ya se los consegui subtituladoo.. se ve geniaall las kierooo disfrutenlos.. ya perdi la cuenta de cuantas veces lo he visto

Cap. XXXV

¿En que demonios estaba pensando?

Ese día le comunique a mi papá lo ultimo sobre Victoria… que iba en busca de Bella.
— Debes protegerla Jake y a Charlie. Si esa vampira anda rondando su casa es mejor que pasen el día aquí.

— Tranquilo papá eso lo se muy bien. No dejare que se le acerque. Mañana ella vendrá de nuevo, yo necesito… continuar…

— Tranquilo… yo estaré aquí con ella. No soy muy conversador, espero no se aburra.
Me reí amargamente.

— Tranquilo, ella tampoco. Debo irme de nuevo.

— Está bien. Come antes de irte.

Accedí de buena gana porque tenía mucha hambre, y las cazas nocturnas limitaban mis comidas a solo animales.

Papá me pidió que descansara un rato, yo sabia que necesitaba dormir, tenia mas de 12 horas haciendo guardia; pero el sabia tanto como yo que no podía descansar. No ahora.
Estuvimos dando varias vueltas, sin encontrar nada… solo ligeros rastros. Pero iban y venían. Como si rozara las fronteras de nuestras tierras y luego se devolviera.
Me preocupaba dejar a Bella tanto tiempo sola… bueno no estaba sola. Estaba con papá, que era casi lo mismo. Estuve a punto de darme contra un árbol en dos oportunidades… era ilógico que eso le pasara a un ser con mis sentidos, pero la imagen de Bella llenaba mi mente y mi cordura se veía opacada.

Por que no te das una vuelta por la playa —me ofreció Sam, yo lo pensé durante un segundo, dudoso de dejarlo a el con todo el trabajo— tranquilo, yo recorreré el perímetro de ambos. Ve y vuelve.

En realidad yo no servía de mucho con mi mente en la playa, junto a Bella. Cuando debía tener todos mis sentidos en lo que hacia.

De acuerdo —conteste— emm… gracias.

Cuando llegue a la playa encontré a Bella… claro que la encontraría ahí… pasaba la mayor parte del tiempo, caminando o sentada sobre “nuestro árbol”… pero no esperaba encontrarla como la encontrar.

Hecha un ovillo, parecía un feto, pero sentada sobre una roca.

Me dolió verla así, saber que en parte era mi culpa por dejarla sola tanto tiempo.
—Lo siento —dijo apenas llegue junto a ella. La tome de los brazos y la alce hasta que quedo pegada a mi cuerpo, la abrace fuerte, estaba helada y temblaba un levemente. Apenas se vio entre mis brazos, comenzó a respirar mas tranquila.

Comenzamos a caminar por la playa, yo la mantenía pegada en mi costado, ella se veía algo triste, yo sabia que tenia que volver con Sam, pero me aterraba dejarla sola, estábamos en Pascua y seguramente ella podía pasarla mejor en algún otro lugar, pero no lograba ni imaginarme que estuviera lejos de la Push, donde yo podía llegar en cualquier momento si algo pasaba.

— Te estoy estropeando las vacaciones de Pascua —me culpe mientras deambulábamos.

— No, no es verdad. No había hecho ningún plan. Además, no me gustan las vacaciones de Pascua.

— Mañana por la mañana te llevaré a algún sitio —prometí— Los demás pueden cazar sin mí — trataría de que me entendieran, estaba seguro de que preferirían cazar solos un par de horas que pasar el día escuchando mis lamentables y pesados pensamientos— Haremos algo divertido —exclame mientras la tomaba de la mano.

— ¿Divertido?

— Sí. Es justo lo que necesitas: divertirte. Mmm... —necesitaba algo seguro que hacer, bueno seguro mientras estuviera conmigo. Recordé el día que habíamos visto a Embry, Jared, Paul y Sam saltar de los acantilados y la promesa que le había hecho a Bella — ¡Ya lo tengo! Es otra promesa que debo cumplir.

— ¿De qué me estás hablando?

Le solté la mano para poder señalarle los acantilados. Ella parecía aun no entender por el ceño notablemente fruncido.

— ¿Te acuerdas de que prometí zambullirme contigo desde el acantilado?

Bella se estremeció, el clima estaba frio… si, hoy… pero mañana estaría mas cálido.
— Sí, va a hacer frío, pero no tanto como hoy. ¿No lo notas en la presión del aire? —yo como el… lobo que era. Podía sentir los cambios en el clima— Va a cambiar el tiempo. Mañana hará más calor. ¿Te apetece?

Bella lo medito unos segundos hasta que contesto.
— Claro que me apetece. Será divertido.

— Entonces, tenemos una cita —concluí mientras le pasaba un brazo por los hombros…
— De acuerdo. Pero ahora, vamos: tienes que dormir un poco —al parecer papá no era único que lo había notado. Debía de tener un gesto descompensado.

Al día siguiente, me fui a casa de Emily con Sam a desayunar algo para luego continuar cazando, ya yo había hablado con Sam y los demás. Estuvieron de acuerdo en que fuera, Bella necesitaba despejarse un poco y estaría seguro mientras fuera conmigo. Y yo necesitaba estar con ella, hacer las rondas se me dificultaba. Ese tiempo que me iba a dar Sam debía ser para descansar, pero prefería pasarlo con Bella. Ya dormiría luego de que atrapáramos a la chupasangre.
Cuando llegamos, nos tomo desprevenidos la expresión de dolor que tenia Emily. Sam se apresuro para llegar a su lado y la abrazo por la cintura.

— ¿Qué ocurre? —pregunto preocupado.

— Es Harry… esta hospitalizado. Le dio un ataque al corazón. No se encuentra muy bien.
Nos quedamos en silencio unos segundos, sin saber con exactitud que decir.
— Pasaremos por allá al terminar de comer —hablo Sam.
Llame por teléfono a papá, ya se había enterado por Charlie y estaba esperando a este en casa para ir al hospital.

Nos sentamos a comer.

Sam termino antes y decidió salir para hacer contacto con Paul, Jared y Embry para saber ver como iba todo. Entro rápidamente a la casa con el gesto algo exasperado.

— Vamos —fue todo lo que hizo falta que dijera, me levante rápidamente y le seguí. Sabía bien que significaba su gesto. La chupasangre andaba cerca.

— Debo ir a casa primero a avisarle a Billy.

— No tardes —pidió Sam —acércate al hospital por favor, ve como esta Harry. La chupasangre seguramente esta escondida entre las montañas. Debemos ir en su búsqueda rápidamente. Vuelve rápido.

Me fui hasta la casa en cuatro patas, entre rápidamente e informe a papá de lo sucedido y le pedí avisara a Bella en cuanto llegara. Yo no tenía tiempo para ir hasta su casa.

— Papá debo irme con los demás a cazar, Embry, Jared y Paul han encontrado un rastro reciente de la chupasangre. Avísale a Bella cuando llegue por favor. Voy a ir con Sam a ayudar a los otros.

— ¿Que piensa Sam?

— Es más optimista que yo, cree que ella se ha atrincherado cerca de las montañas, y podremos cazarla rápidamente al estar tan cerca. Pero yo se bien su plan de ataque, ella no se queda en un solo lugar, va y viene. Y no descansara hasta…
No pude terminar.

— Tranquilo, ve. No te preocupes por Bella yo hablare con ella.

— No dejes que se preocupe demasiado.

Fui hasta el hospital para saber brevemente que había pasado, Sue Clearwater la esposa de Harry me informo que no había mejorías. No comente nada más si no que me limite a irme.

Embry, Sam y los demás estaban dando vueltas rápidamente alrededor del rastro, buscando hacia donde se había ido. Por fin conseguimos un cruce hacia el norte del rio y lo seguimos a velocidad irreal.

Cuando le vi casi quise cortarle el cuello con los dientes. Sonreía burlonamente mientras corría y saltaba de un extremo a otro, se agarraba de los arboles para impulsarse y avanzar mas rápido. Me impulse con las patas para alcanzarle e incrustarle los dientes pero ella me esquivo bajando por un sendero que llevaba hasta una orilla de rocas, era un borde bajo de una acantilado.

Salto dentro del agua, estuve a punto de seguirle cuando recordé que Bella podía estar en la playa. Como hacia casi siempre. Si fuera estado como humano, la sangre fuera huido de mi rostro hasta hacerme palidecer. Los chupasangres agarran más velocidad cuando están bajo el agua. Y yo era más rápido en tierra. Asi que comencé a correr.

— Ve por Bella. Nosotros estaremos pendientes.

No la encontré en la playa… me fui hasta mi casa, rogando porque estuviera entretenida en alguna cosa.

El auto no estaba, no me moleste en entrar a casa. Me transforme y seguí los rastros de las llantas de su auto. Cuando vi el rumbo que tomaban comencé a alterarme. Ya había comenzado a llover, yo trataba de correr más rápido entre los arboles que rodeaban los acantilados.
En eso un grito que sonaba en descenso me martillo la cabeza. Era Bella… eso lo supe inmediatamente.

— ¡Síííí! —era un grito de “satisfacción” no de terror.

Comencé a correr, casi a volar en su dirección. Ella se había lanzado desde lo más alto del acantilado, sin mí. No importaba si el clima estaba más liviano que ayer. Las olas eran muy fuertes para que ella pudiera nadar y salir ilesa.

Entre al agua rápidamente, necesitaba hallarle antes de que se ahogara… era lo más probable si no la sacaba rápidamente. La encontré mientras se hundía poco a poco, me aterre al ver que no se movía. No buscaba salir a la superficie, solo se dejaba hundir, o quizás ya estaba inconsciente. Cuando llegue junto a ella escudriñe con la vista alrededor para asegurarme de que la chupasangre no andaba cerca. Pase el brazo por su pecho y la jale hacia mí, nade vertiginosamente hacia la superficie para que pudiera tomar aire. Bella mantenía los ojos cerrados, no respiraba. Llegue a la orilla en cuestión de segundos.
Mi corazón latía frenéticamente, asustado.

La acosté en la arena y comencé a presionar su pecho para que expulsara toda el agua que había tragado. El agua salía a borbollones por su nariz y su boca. Seguí insuflándole más aire mientas exclamaba angustiado.

— ¡Respira!

Volví a presionar su pecho, contando hasta 5 en mi cabeza. Sam llego junto a mí, pero yo estaba concentrado en Bella. No me moleste siquiera en preguntarle si había pasado algo.

— ¡Respira, Bella! ¡Venga! —le suplique exasperado. Salió más agua por su boca, balándole la cara.

Bella comenzó a respirar poco a poco aunque con dificultad.

— ¿Bella? Bella, cariño, ¿puedes oírme?

— ¿Cuánto tiempo ha estado inconsciente? —pregunto Sam.

— No lo sé —respondí sinceramente mientras retiraba varios cabellos que estaban pegados en las pálidas mejillas de Bella—. ¿Unos cuantos minutos? No me ha llevado mucho tiempo traerla hasta la playa.

— Vuelve a respirar, saldrá de ésta. De todos modos no podemos dejar que se enfríe, no me gusta el color que está tomando —era cierto, Bella estaba blanca, con los labios morados.
— ¿Qué crees? ¿Le pasará algo si la movemos?

— ¿Se golpeó en la espalda o contra algo al caer?

— No lo sé —conteste con la voz queda. No debí haberla dejado sola. Más bien debí haberla atado a un árbol cerca de mi casa.

— ¿Jake? —hablo Bella casi en un susurro.

Acerque mi rostro al de ella rápidamente y se me escapo un jadeo de felicidad y alivio.
— ¡Ah! ¡Oh, Bella! ¿Estás bien? ¿Puedes oírme? ¿Te has hecho daño en alguna parte?
— S-sólo en l-la garganta... —tartamudeo mientras le temblaban los labios. El agua salada debía de haberle quemado la garganta.

— En tal caso, será mejor que te saquemos de aquí —pase los brazos debajo de ella y la alce cubriéndola un poco para que las gotas de lluvia no le dieran en lacara.
— ¿La tienes? —pregunto Sam.

— Sí, me la llevaré de aquí. Vuelvo al hospital. Luego me reuniré contigo. Gracias, Sam.
— ¿Cómo me encontraste? —pregunté Bella mientras la llevaba cargada a casa.

—Te estaba buscando. Seguí las huellas de las ruedas de tu coche y entonces te oí gritar —conté en medio de un estremecimiento involuntario—. ¿Por qué saltaste, Bella? ¿No te diste cuenta de que se estaba formando una gran tormenta? ¿Por qué no me esperaste? —sin quererlo comencé a expresar el enojo que había reprimido. ¿Por que demonios no me espero?

—Lo siento —susurro—. Fue una estupidez.

— Desde luego, ha sido una verdadera estupidez —afirme asistiendo—. Mira, ¿te importaría reservarte todas estas tonterías para cuando yo esté cerca? No puedo concentrarme si estoy todo el día pensando que andas tirándote de los acantilados a mi espalda.

— De acuerdo. Sin problemas —Bella hablaba con voz rasposa. Trato de aclararse la garganta pero se le dificultaba—. ¿Ha ocurrido algo hoy? ¿La... habéis encontrado?
Negué con la cabeza

— No, Victoria se arrojó al agua, y los chupasangres tienen allí más ventaja. Por eso volví corriendo a casa. Temía que a nado duplicara la velocidad con la que se movía a pie, y que regresara, y como pasas tanto tiempo en la playa... —no pude terminar.

—Sam volvió contigo... ¿Están todos en casa?

—Sí. Algo así —la verdad es que se habían ido para el hospital. Me preocupaba Harry Clearwater, realmente no se encontraba muy bien. Las palabras no cobraron sentido hasta que de pronto encajaron.

— Antes, al hablar con Sam, has mencionado el hospital. ¿Ha resultado herido alguno? ¿Luchó contra vosotros? —hablaba casi exasperada.

—No, no. Se trata de Harry Clearwater. Esta mañana le ha dado un ataque al corazón. Emily nos esperaba con la mala noticia al llegar.

— ¿Harry? —sacudí la cabeza mientras intentaba asumir sus palabras—. ¡Oh, no! ¿Lo sabe Charlie?
— Sí. Él también está allí, con mi padre.

— ¿Va a salir Harry de ésta?
Respire hondo.

— Por ahora, no tiene muy buena pinta.





septiembre 08, 2011

Nuevos Posters de Breaking Dawn

Estaann super niñaass..!! disfrutenloossss..


Edward y Bella


Jacob

Cap. XXXIV

Hare todo por ti… daría mi vida por ti


Luego de que Bella arrancara, seguida por el coche patrulla de Charlie, entre a casa y deje la camisa que llevaba puesta, andaba descalzo pues había dañado el ultimo par de zapatos. Me fui hacia los bosques para seguir a los demás y encargarme de mi perímetro; me quite lo único que llevaba puesto, mis pantalones cortos, los anude en mi tobillo con la pequeña cuerda negra que siempre llevaba, di un salto y mientras volaba de un extremo a otro mi pelaje rojizo me cubrió por completo. Caí casi con elegancia sobre la tierra húmeda y comencé a trotar velozmente hacia el norte donde se hallaba la línea divisora entre los chupasangres Cullen´s y nosotros; Sam ya estaba ahí, había dado dos vueltas completas cumpliendo su perímetro y además el mío.

Siento la tardanza —me excuse cuando llegue.

No hay problema. Comienza desde el río hasta el extremo montañoso, de ahí en adelante hare yo mi ronda hasta el otro extremo del rio.

Bien
No hizo falta decir nada más… era bueno patrullar con Sam, ya que él se enfocaba en la labor y no se la pasaba cotilleando ni fastidiando como Paul.

Te oí… —se quejo Paul en mi cabeza.

Ups… a —me burle sarcásticamente— juraría que estabas más lejos.

Lo estoy idiota… no es mi culpa que tu hables en voz tan alta.

Y no es mi culpa que tú escuches estando tan lejos y además seas un hablador empedernido.

Enfóquense en lo que hacen —pidió Sam con voz calmada pero autoritaria— No quiero que llegue por aquí y la perdamos de nuevo… y luego tengamos que salir a seguirla hasta Canadá o más lejos.

Recordé como había tenido que seguirla la última vez hasta Canadá… obviamente Sam también estaba pensando en eso. Esa vez no debí permitir que se me escapara y llegara tan lejos… cuando cruce Vancouver le perdí el rastro.

Pasamos toda la noche haciendo la ronda… Embry, Paul y Jared, haciendo la ronda alrededor de la Push y se turnaban con nosotros para ir a los alrededores de la casa de Bella; y así ella y Charlie no estuvieran solos en ningún momento. La situación me hizo recordar aquellos días cuando había “terminado” a Bella a causa de mí… licantropía. Había estado rondando durante varias noches frente a su casa, observando su ventana. Cuidándola de cualquier chupasangre que pensara si quiera en acercársele.

Al día siguiente tuvimos que continuar haciendo la ronda, esta vez cambiamos las rondas… Paul y Jared estaban haciendo la ronda de Sam y mía… Mientras Sam vigilaba los bosques cercanos a la casa de Bella y yo me dirigí hasta la Push para saber de Bella, y averiguar si se encontraba bien. En la casa se encontraban Charlie y papá, lo supe en cuanto vi la patrulla afuera. Me limite a ir hacia la playa directamente…

Bella caminaba por la arena… salí de fase para poder hablar con ella.

— Estoy bien… ¿y tu?

— Bien… lamento mucho, esto… dejarte sola tanto tiempo. Se supone que debería estar contigo.

— No te preocupes Jake... Como ha estado la caza… han visto a…

— No… —prefería no obligarla a pronunciar el nombre de la vampira en voz alta —nada aún. Pero mientras nuestra agenda sigue igual de apretada y en estado de “Alerta Roja” hasta que podamos detenerla y acabar con ella. No siempre es así… te lo aseguro, apenas esto termine todo ira mejor. Te lo prometo.

Paseamos un rato por la playa tomados de la mano, a mi no me molestaba en absoluto. Me agradaba y ya estaba acostumbrado a ese pequeño gesto. Me agradaba.

Al día siguiente Bella tenia que trabajar, fui en mi moto hasta su casa; espero abajo mientras terminaba de arreglarse para irnos. Ella avanzo por la carretera en su mono volumen mientras yo la seguía en mi moto. Desde afuera del local pude ver como el chico rubio —del cual no recordaba su nombre— nos observaba… o mejor dicho me observaba con mirada calculadora desde adentro.

Esa noche, Bella vino a casa con Charlie; además también llegaron Sam y Emily para tomar el postre con nosotros y con Charlie. Ella trajo una tarta que pude haberme comido yo solo, pero por respeto a los demás me limite al trozo que me sirvió Emily.
Antes de que fuera la hora de irse, Bella y yo salimos de ahí para estar solos un rato luego de estos días tan cargados de gente y compromisos. Nos fuimos hasta mi garaje, como antes. Nos sentamos en mi Volkswagen, estaba realmente cansado por las guardias, tenia muchas horas sin dormir, pues no éramos tantos como para dejar un perímetro sin protección para descansar. Y a Sam no le gustaba dejar cavos sueltos.

Me recline en el asiento agotado.

— Tienes que dormir un poco, Jake.

— Veré lo que puedo hacer —dije para tratar de calmarla.

Estire mi brazo hasta ella y tome su mano entre las mías, entrelazando nuestros dedos.
— ¿Esto tiene que ver con lo de ser lobo? —pregunto Bella tímida—. Me refiero al calor.

— Sí. Tenemos la temperatura más alta que la gente normal. Entre 47 y 48 grados centígrados. Podría estar así en mitad de una nevada —comente mientras apuntaba hacia mi pecho descubierto con la barbilla— y me daría igual. Los copos se convertirían en gotas de lluvia al tocarme.

— Todos vosotros os curáis muy rápido. ¿Es otra característica de los hombres lobo?

—Sí. ¿Quieres verlo? Mola mucho —ofrecí entre risas con los ojos abiertos de forma desmesurada. Urge en la guantera buscando una navaja vieja, cuando la encontré y la saque, Bella puso los ojos como plato, cuando entendió lo que pretendía hacer…

— ¡No, no quiero verlo!¡Deja eso!
Me reí estruendosamente ante su expresión, guarde la navaja donde mismo sin dejar de reírme.

— Vale. De todos modos, lo de curarse viene muy bien. No puedes ir al médico cuando tienes una temperatura corporal con la que deberías estar muerto —además contaba el hecho de que odiaba ir al médico.

—No, supongo que no.

— Y lo de ser tan grande, ¿también tiene que ver? —hablo luego de u rato— ¿Por eso estáis tan preocupados por Quil?

— Por eso y porque su abuelo dice que se puede freír un huevo en su frente —aunque me costase aceptarlo Quil pronto seria uno de nosotros—. Ya no tardará mucho en convertirse. No hay una edad exacta... Se va acumulando poco a poco, y de repente... —recordé como me había ocurrido a mí y lo trastornado que estaba—. A veces, si te sientes alterado, cabreado o algo así, el proceso se puede disparar antes, pero yo no estaba cabreado por nada. Yo era feliz —reí amargamente ante ese hecho, era verdad era feliz… todo estaba mejorando con Bella—. Sobre todo por tu culpa. Por eso no me ocurrió antes y siguió acumulándose en mi interior, como una bomba de relojería. ¿Sabes lo que me hizo estallar? Billy comentó que me veía raro cuando volví de ver esa película. No me dijo nada más, pero el caso es que perdí los nervios. Y en ese mismo momento... exploté. Casi le arranqué la cara. ¡A mi propio padre! —recordé ese día… como estaba molesto. Como me escape hasta mi cuarto para tratar de calmarme. Pero era el momento y nada podía cambiarlo ya.

— ¿Es tan malo, Jake? —pregunto Bella preocupada por mi—. ¿Te sientes desdichado?
—No, no me siento desdichado —confirme más mi que para ella—. Ahora que lo sabes, ya no. Antes sí que me resultaba duro —no tenerla junto a mí… durante esos días había sido lo peor, luego de haberla “recuperado” me incline hacia ella instintivamente y apoye mi mejilla sobre su cabeza. Estaba feliz de tenerla ahí. .

— ¿Cuál es la parte más dura? —inquirió al cabo de unos minutos.

— Lo peor es sentirse fuera de control. Saber que no puedo estar seguro de mí mismo, que a lo mejor no deberías estar cerca de mí, que quizá nadie debería estar cerca de mí. Es como si fuera un monstruo capaz de hacer daño a cualquiera. Ya has visto a Emily. Sam perdió los estribos tan sólo un segundo... y resultó que ella estaba demasiado cerca. Ahora no hay nada que pueda hacer para arreglarlo. He oído sus pensamientos y sé cómo se siente.
— ¿Quién quiere ser un monstruo de pesadilla?

— Y además, está la facilidad con la que me transformo, mucho mejor que los demás. ¿Me hace eso menos humano aún que Embry o que Sam? A veces, temo estar perdiéndome a mí mismo. —me aterraba dejar de ser yo. Jacob, solo… Jacob.

— ¿Es difícil volver a transformarte en ti mismo?

— Al principio lo es. Se requiere cierta práctica para entrar y salir de fase, pero a mí me resulta más sencillo que a los demás.

— ¿Por qué?

— Porque Ephraim Black era mi bisabuelo por parte de padre y Quil Ateara por parte de madre.
— ¿Quil? —exclamo algo sorprendida.

— Su bisabuelo —le explique—. El Quil al que conoces es primo segundo mío.
— ¿Qué tiene que ver quiénes fueran tus bisabuelos?

— Pues que Ephraim y Quil formaban parte de la última manada. El tercero era Levi Uley. —el bisabuelo de Sam— Así que lo llevo en la sangre por ambas partes. Nunca tuve la menor oportunidad. Igual que Quil tampoco la tiene.

Estábamos destinados a ser lo que somos.

—¿Y cuál es la parte buena? —pregunto con una media sonrisa.

—La parte buena —no tarde nada en deducirlo—, es la velocidad.

— ¿Es mejor que ir en moto?
Asentí vehemente.

— No hay comparación.

— ¿A qué velocidad puedes...?

— ¿... correr? —Complete con una sonrisa—. Muy rápido. ¿Con qué puedo medirlo? El otro día atrapamos a... ¿cómo se llamaba? ¿Laurent? Me imagino que para ti eso significará más que para cualquier otra persona.

Con eso bastaba para imaginárselo… los vampiros corrían rápido. Nosotros también.
— Ahora, cuéntame algo que yo no sepa —pedí—. Algo sobre vampiros. ¿Cómo pudiste soportar estar con ellos? ¿No te ponían los pelos de punta?

—No —respondió secamente.

Algo en su tono de voz cambio. Recordé a la vampira que la seguía… y luego recordé por que la seguía.

— Dime, ¿por qué tu chupasangre mató a ese tal James?

— James intentaba matarme. Para él, era como un juego. Y perdió. ¿Te acuerdas de la primavera pasada, cuando estuve en el hospital en Phoenix?

Papá tenia razón aquello había tenido que ver con vampiros… no había sido un simple accidente. Respire hondo para calmarme.

— ¿Tan cerca estuvo? —pregunte cauteloso.

— Muy, muy cerca —Bella movió una mano para acariciarse la otra… no lograba ver que tenia en esa muñeca. Asi que tuve que preguntar.

— ¿Qué pasa? —Cambie de manos para poder observarle la mano derecha—. Ah, es esa cicatriz tan curiosa, la que está fría —en cuanto dije esas palabras supe de que era la cicatriz… el vampiro la había mordido. Acerque su muñeca más a mí como si me costara ver. Trague saliva ruidosamente.

— Sí, es lo que estás pensando —confirmo mis pensamientos —James me mordió.
Me dieron ganas de vomitar cuando pensé en lo que tendría que ser Bella después de eso… no debería ser entonces una… bah no podía ni pensar la palabra… no bajo e contexto de Bella.

— Pero, si te mordió... ¿no deberías ser una...? —menos aún podía decirla.

— Edward me salvó dos veces —dijo en un hilo de voz como si ese nombre fuera una filosa navaja—. Chupó el veneno, igual que si me hubiera mordido una serpiente de cascabel.
Me estremecí al imaginarme al su chupasangre… haciendo exactamente eso.

Cuan cerca había estado Bella de ser una de ellos.

Comencé a temblar sin previo aviso.

— Cuidado, Jake. Tranquilo. Cálmate.

—Sí —afirme entre jadeos, había asegurado que la protegería, que conmigo estaría a salvo. Debía calmarme—. Tranquilo —sacudí la cabeza ara concentrarme, los temblores bajaron pero mi mente estaba clavada en eso.

— ¿Estás bien?

— Sí, casi. Cuéntame más. Necesito algo en qué pensar para distraerme.

— ¿Qué quieres saber?

—No lo sé —trate de buscar algo más en que pensar—. Supongo que algo de material adicional. ¿Algún otro Cullen tenía... talentos extra, como leer la mente?

— Jasper podía... digamos que controlaba las emociones de la gente que le rodeaba. No lo hacía a mala idea, sólo para tranquilizar a los demás y cosas así. Probablemente ayudaría mucho a Paul —bastante seguramente—, y Alice era capaz de ver cosas que aún no habían sucedido. Ya sabes, el futuro, aunque no en sentido absoluto. Los sucesos que veía cambiaban si alguien modificaba las circunstancias en que se debían producir... —demonios una especie de “vidente”. Los ancestros si que habían escatimado en cuanto a los poderes.

Algo me distrajo, Bella se llevo un brazo al torso, como hacia repetidas veces… me arriesgue a preguntarle.

— ¿Por qué haces eso? —trate inultamente de retirar su brazo de ahí. Pero ella se rehusaba, pude haberla forzado pero no era mi estilo y no quería lastimarla—. Siempre lo haces cuando te alteras. ¿Por qué?

—Me hace daño pensar en ellos —hablo en voz tan baja que una persona normal no habría podido escucharla—. Es como si no pudiera respirar... como si me rompiera en pedazos... —
Instintivamente le acaricie el pelo. Verla tan frágil me hacia infeliz.

— No pasa nada, Bella, no pasa nada. No volveré a sacar el tema más. Lo siento.

— Estoy bien —la voz le temblaba. En definitiva trataría de evitar el tema, si quería que los olvidara debía empezar yo mismo por evitar ese tema frente a ella—.Me pasa continuamente. No es culpa tuya.

— Somos una pareja muy complicada, ¿verdad? —Reflexione en voz alta—. Ninguno de los dos es capaz de mantener la compostura cuando estamos juntos.

— Es patético —afirmo tratando de recuperar el aliento.

— Al menos, nos tenemos el uno al otro —no necesitaba más.

— Sí, al menos nos tenemos.

septiembre 06, 2011

Cap. XXXIII

Conmigo siempre estará segura

Inevitablemente vino a una imagen a la mente de Sam… que fuera preferido obviarla. Pero ya era muy tarde, apenas la imagen comenzó a formarse en su cabeza yo la vi, y el dolor que me provoco no era normal, gimotee y caí sobre mis patas.

Bella estaba tiraba en medio del bosque, temblaba y no dejaba de llorar. Como si fuera un lamento imparable… Sam estaba a unos pasos de ella, fue la noche en que el maldito chupasangre la había abandonado, sola, a mitad del bosque.


Paul se tranquilizo casi por completo, cuando me vio así triste y desconsolado.
- Lo lamento –se disculpo Sam al ver que su recuerdo me había afectado demás– no quise pensar en eso. Sabes como es…

- Si, lo se, tranquilo. Es solo…

- Lo se, no es una imagen fácil.

- Maldito chupasangre.

- Ahorita no es el momento de pensar en eso, debemos concentrarnos en la vampira que anda tras Bella. Vamos a casa –con eso se refería a donde Emily, obviamente– debemos hablar con los demás y planificar una estrategia.

Mientras corríamos a casa pude ver como en su mente comenzaban a desarrollarse diferentes maneras de ataque y algunas trampas para poder atrapar a la asquerosa chupasangre.

- Siento mucho como reaccione –se disculpo Paul con una sonrisa en su hocico peludo que dejaba entrever sus enormes dientes.

- No hay problema, pero la próxima vez tendrás algo más que una cicatriz en el brazo. –replique en tono de broma.

- Diablos ya lo había olvidado.
Sam se fue primero a casa de Emily, yo me fui con Paul hasta mi casa a buscar un short para mi y otro para el y además calarme el medio sermón de papá por haber dañado otro par de zapatos.
Nos fuimos hasta donde Emily, Sam tenia poco de haber entrado a casa, Paul avanzo primero y se convirtió en humano nuevamente –ya estábamos acostumbrados a andar sin ropa entre nosotros, era parte de nuestra naturaleza como manada– se puso el short que había sujetado en la pata y camino hasta la entrada. Yo lo imite y le seguí. Desde afuera se podía oler el la comida. Emily era algo así como la mamá de los lobos, siempre nos atendía.

- Deberíamos practicar lucha libre entre nosotros más seguido –dijo sarcásticamente mientras me daba un leve golpe en el hombro.

Yo le devolví el golpe con un codazo en el estomago mientras reíamos.
Apenas entramos a la sala, urge con la mirada hasta que me encontré con la de Bella, estaba apoyada en la encimera, con gesto ausente y algo incomoda.

— Hola, Bella —le salude con una sonrisa para tranquilizarla y hacerla sentir un poco más cómoda. Cuando pase junto a la mesa tome un par de panecillos y me acerque hasta la posición de Bella—. Siento lo de antes —había sido mi culpa por llevarla hasta allá y además haber visto mi transformación—. ¿Qué tal lo llevas?

— No te preocupes, estoy bien. Estos panecillos están muy ricos —parecía que si estaba bien, tomo un panecillo mordisqueado y continuo comiéndolo.

— Pero tronco... —dijo Jared mientras el y Embry veían la cicatriz que le había hecho a Paul.
Ya casi ni se le notaba.

— Quince dólares —dijo Embry entre risas. Ellos siempre apostaban.

— ¿Se lo has hecho tú? —Bella parecía tranquila y hasta algo divertida.

— Apenas le he tocado. —me excuse entre risas— Estará como nuevo cuando se ponga el sol.
— ¿Cuando se ponga el sol? —a Bella le sorprendieron mis palabras, pues en una persona normal no se vería la cicatriz tan… cicatrizada.

—Cosas de lobos —explique en voz baja. Bella asintió aún sopesando mis palabras.

— ¿Y tú estás bien? —pregunto en un susurro preocupada por mi.

— Ni un arañazo —respondí alardeando.

— Eh, tíos —hablo Sam para hacer acopio de nuestra atención—. Jacob tiene información para nosotros. —les informo a Jared y Embry quienes se habían perdido mi comunicado.

— Sé lo que quiere la pelirroja —les avise a ambos, aunque todos estaban pendiente, incluyendo Emily—. Es lo que estaba intentando deciros antes —agregue irónicamente mientras daba un puntapié a la pata de la silla que traía Paul.

— ¿Y? —inquirió Jared queriendo saber el resto.

Sin importar cuantas veces lo dijera, siempre se me tensaban los músculos y me hervía la sangre.

— Pretende vengar a su pareja... sólo que no se trataba de la sanguijuela de cabello negro a la que hemos matado. Los Cullen se cargaron a su chico el año pasado, así que ahora ella va a por Bella.

— Es sólo una niña —replico Emily sorprendida. Jared y Embry estaban igual de sorprendidos.

— No he dicho que tenga lógica, pero ésa es la razón por la que los chupasangres han intentado burlarnos—ahora todo estaba más claro— El punto de mira de la pelirroja está fijo en Forks —añadí.

Todos mantenían la vista fija en Bella, ella miraba hacia otro lado incomoda, como es normal en ella.

—Excelente —bramo Jared entre carcajadas—. Tenemos un cebo.
Que zopenco… animal tenia que ser… tome el abrelatas y se lo lance a Jared para apuntarle a la cabeza… aunque sabia que lo iba a agarra antes de que se estampara en su cara.
— Bella no es ningún cebo —replique entre dientes.

— Ya sabes a qué me refiero —Jared se mantenía imperturbable mientras dejaba el abrelatas en la mesa.

— En tal caso, tenemos que cambiar nuestras pautas —hablo Sam dejando de lado nuestra discusión—. Vamos a tenderle unas cuantas trampas, a ver si cae en alguna. Habremos de actuar por separado, aunque no me hace gracia, pero no creo que intente aprovecharse de que estemos divididos si es verdad que viene a por Bella.

— Quil debería estar con nosotros —susurro Embry repentinamente—. Así podríamos dividirnos en números pares —todos pensábamos en el, pero a ninguno le gustaba mencionarlo, no queríamos que el formara parte de esto. Aunque lo extrañaramos.

Instintivamente me sentí mal, abatido. Ya estaba más acostumbrado a mis destino, pero no quería… ninguno queríamos, que Quil formara parte de el.

— Bueno, no podemos contar con ello —explico Sam más calmado que los demás—. Paul, Jared y Embry se encargarán del perímetro exterior, y Jacob y yo del interior. Podremos permitirnos el lujo de venirnos abajo cuando la hayamos atrapado.

Emily observo a Sam preocupada por el grupo minoritario donde este se encontraría, Bella lo noto… volvió la vista hacia mí, su mirada estaba cargada de preocupación.

— Según Jacob, lo mejor es que pases todo el tiempo posible aquí, en La Push. Sólo por si acaso: así ella no podrá localizarte tan fácilmente.

— ¿Y qué pasa con Charlie? —pregunto Bella atemorizada.

— El torneo de baloncesto todavía no ha terminado —le explique la coartada—. Creo que Billy y Harry se las arreglarán para retener a Charlie en La Push cuando no esté trabajando.

— Esperad —hablo Sam mientras levantaba una mano. Miro a Emily y despapes volvió la vista a Bella—. Aunque Jacob crea que esto es lo mejor, debes decidirlo tú misma y sopesar muy seriamente los riesgos de ambas opciones. Ya has visto esta mañana con qué facilidad la situación puede volverse peligrosa y qué deprisa se nos puede escapar de las manos —Bella estaría a salvo en la Push, conmigo. Yo podía protegerla de quien fuera— No puedo garantizar tu seguridad personal si eliges quedarte con nosotros —hasta de mi? Que pensaba Sam? Yo no había lastimado a Bella en todo este tiempo, y no lo haría.

—Yo no le haré daño —aún así agache la cabeza avergonzado.

— Si hay otro lugar en el que te sientas segura...

Bella lo pensó unos instantes, sopesando quizás sus otras opciones. Aspire por que estas no fueran muy alentadoras y decidiera permanecer en la Push conmigo.

— No quiero atraer a Victoria a ningún otro lugar —explico en un murmullo bajo.
Sam asintió.

— Eso es cierto. Es mejor tenerla aquí, donde podemos acabar con esto de una vez por todas.
—Tendrás cuidado, ¿verdad? —Bella temblaba un poco, asustada por mí.
Aunque los demás se rieron por sus palabras, excepto Emily. Hasta yo me reí en voz queda. Pero pude sentir su preocupación; ella deseaba protegerme aunque era ella quien estaba en peligro y requería protección.

— La comida está lista —anunció Emily, terminando la conversación.
Todos nos sentamos alrededor de la pequeña mesa, Emily había colado una sartén en medio full de huevos revueltos, comenzamos a comer rápidamente, la comía desaparecía tras nuestras manos, era increíble cuento lográbamos comer.

Pasamos el día en la Push, Bella se quedo ahí conmigo. Papá había dejado un mensaje en la contestadora de Charlie en la comisaria. Invitando a este a venir a casa, cuando llegue trajo dos pizas tamaño familiar, de las cuales yo me comí una entera, y casi apelaba por la otra.
Charlie escudriñaba con la mirada a Bella y luego a mí durante toda la noche.
— Hey Jake, y ¿eso que te cortase el cabello?

— Por nada en especial —explique encogiéndome de hombros— estoy más cómodo así. —explique sabiendo que esas palabras tenían más de un significado, estaba más cómodo para esos momentos en que era lobo, el largo cabello me producía un largo pelaje que me limitaba la vista.
Al finalizar la cena acompañe a Bella hasta su auto, mientras Charlie estaba en el coche de patrulla. Pensé que este avanzaría primero, pero al contrario este no avanzo sino que fingió tener problemas con el cinturón, si no que mantenía la vista fija en nosotros.

— No pases miedo esta noche —le pedí a Bella—. Estaremos ahí fuera, vigilando.

— No me preocuparé, al menos por mí —afirmo. Nunca se preocupaba por ella misma, sino que se preocupaba por aquellos que estaban más seguros que ella.

—No seas boba. Cazar vampiros es muy divertido. Es la mejor parte de todo este lío.

— Si yo soy boba, entonces tú eres un perturbado peligroso.

Me reí entre dientes.

— Descansa un poco —le pedí— Se te ve agotada.

— Lo intentaré. —prometió.

Charlie tocó el claxon, intranquilo.

— Hasta mañana —seria una noche larga, no por la caza; si no por la lejanía—. Ven en cuanto te levantes.

— Lo haré.



septiembre 03, 2011

Cap. XXXII

Nunca pude prever algo como esto. O quizás preferí no imaginarlo.

— ¿Se enfadarán porque vaya contigo? —por que mentirle si ya sabia casi todo de mi. Era lo más seguro.

—Probablemente.

—Tal vez no debería...

—No, no, está bien —le dije, en realidad yo no había faltado… totalmente a la orden del alfa y Bella es quien estaba proporcionando la información así que ella debía estar presente, era testigo clave de los actos del enemigo—. Sabes un montón de cosas que nos van a ser útiles. No es como si se tratara de otro humano ignorante. Eres como... no sé... como una espía o algo así. Has estado tras las líneas enemigas.

Bella enmudeció, supe que no seguiría hablando, quizás eso de “espía” no la hacia sentir muy bien. Pero no tenia forma de evitar, mi naturaleza me llevaba a querer saber más para poder entender.

— Conoces cosas como la capacidad de leer la mente del chupasangre. Ése es el tipo de información que necesitamos. Es lo que nos da pie para creer que esas historias son ciertas, y lo hace todo más complicado. Eh, ¿crees que la tal Victoria tiene algún don especial?

— No lo creo —después de un amargo suspiro susurro—. Supongo que él lo hubiera mencionado.

— ¿Él? Ah, te refieres a Edward... — que fácil me era olvidar que no debía pronunciar ese nombre, al menos no delante de ella— Perdón, lo olvidé. No te gusta pronunciar ni oír su nombre.

Una vez más Bella se apretó el pecho, como si pudiera llegar hasta su corazón.
— No, la verdad es que no. —afirmo con la voz temblorosa.
— Perdona —me disculpe sinceramente, odiaba verla sufrir.
— ¿Cómo me conoces tan bien, Jacob? A veces, da la impresión de que eres capaz de leerme la mente.
—Qué va, sólo presto atención.

Había muchas cosas obvias en Bella, pero no todos son capaces de notarlas, no sabe mentir, se lleva bien con lo extraño, es muy predecible, evidente…

— ¿Es aquí? —pregunto cuando llegamos al terreno arenoso surcado de arboles donde habíamos practicado en moto.

— Sí, sí. —conteste rápidamente saliéndome de mis pensamientos.
Freno y apago el motor de la camioneta. Todo quedo muy silencioso, escuchaba el repiqueteo de su corazón, preste más atención a ese sonido que por alguna razón apreciaba; sonaba triste y adolorido, como si cada latido fuera un latigazo de dolor para la propietaria.
— Eres muy desdichada, ¿verdad? —murmure sin poder callarlo.

Ella solo asintió mientras mantenía la vista perdida.
— ¿No has pensado alguna vez que quizás te sentirías mejor si te marcharas? —quizás si dejara este lugar donde le conocía se sentiría mejor, el no iba a volver. Aunque yo no quería que ella se alejara de mi, si irse era lo mejor para ella debía hacerlo. Yo estaba atado a la Push.
Bella respiro lentamente, tratando de mantener la calma.

— No.
— Porque él no era el mejor... —trate de explicarle cuando ella me interrumpió, lógicamente sin importar lo que dijera a ella siempre le dolería que el chupasangre no estuviera junto a ella.
—Por favor, Jacob —hablaba en susurros, con la voz ahogada—: ¿No podemos hablar de otra cosa? No soporto este tema de conversación.

—Vale —respire profundo—. Lamento haber dicho algo que te molestara —me disculpe sintiéndome un poco culpable por tocar ese punto que tanto le afectaba.

—No te sientas mal. Si las cosas fueran diferentes, sería muy reconfortante para mí haber encontrado a alguien, por fin, con quien poder hablar del asunto.

Asentí tranquilamente. Bella no tenia a nadie más con quien hablar de este mundo descabellado donde los mortales no podía sobrevivir sin perder la cabeza, ya ella la había perdido al enamorarse de un vampiro y andar por ahí con un… licántropo. No le quedaba más que apañarse conmigo, recordé esas semanas donde no lograba recuperarme ni controlarme… luego de la transformación.
— Sí, lo pasé muy mal escondiéndote el secreto durante dos semanas. Debe de haber sido un infierno no poder hablar con nadie.

—Un infierno —me confirmo.
Sentí como si alguien nos mirara, levante la vista y les vi. Estaban en una línea deformada a un par de metros.
Tome aire antes de hablar.

— Ahí están, vamos.

— ¿Estás seguro? —Pregunto mientras yo cerraba la puerta—. Tal vez no debería estar aquí.
—Sabrán comportarse: ¿Quién teme al lobo feroz? —Dije tratando de parecer convencido y darle confianza, restándole algo de importancia al asunto.

—Ja, Ja —rio sarcásticamente, bajo del auto y camino rápidamente alrededor de este para llegar a mi lado. Bella temblaba más rápido que sus latidos.

Le tome una mano y le di un leve apretón para brindarle seguridad.
— Allá vamos.

Bella se acerco hasta mi lugar, y se acomodo junto a mí, casi en mi espalda. Observe como me esperaban expectantes entre los arboles y como sus expresiones cambiaron en cuanto vieron a Bella. Salieron de entre el espesor de la vegetación y comenzaron a caminar en nuestra dirección, Paul venia molesto era obvio, se afianzaba a las reglas como un piojo y detestaba mi falta de obediencia.

Pero el no fue el único que se mostro enojado, le siguieron Jared y Embry y por supuesto Sam.
— ¿Qué has hecho, Jacob? —Sam me observaba con irritación

— ¿Por qué no te limitas a seguir las normas, Jacob? —Despotrico Paul mientras agitaba los brazos en el aire de forma exagerada y dramática—. ¿En qué demonios estás pensando? ¿Te parece que ella es más importante que todo lo demás, que toda la tribu? —me acuso— ¿Más importante que la gente a la que están matando?

—Ella puede ayudarnos —me mantuve sereno al ver que las manos de Paul temblaban.
— ¡Ayudarnos! —ahora le temblaban hasta los brazos, esto no estaba bien tan cerca de ella—. ¡Claro, es lo más probable! Seguro que esta amiga de las sanguijuelas se muere por ayudarnos. —al demonio la serenidad.

— ¡No hables así de ella!
Eso solo logro enojarlo más, una corriente eléctrica le estaba recorriendo la columna, temblaba y espasmos continuos lo azotaban.

— ¡Paul, relájate! —ordenó Sam.
Paul trato de obedecer, agitó la cabeza de un lado a otro, pero eso no parecía ayudarlo mucho.
— Demonios, Paul —pidió Jared ahora también exaltado—. Contrólate.

Solo logro que Paul soltara un leve gruñido desde su pecho; volvió la vista hacia Bella, aún enseñando los dientes, instintivamente avanza un paso más y cubrí a Bella casi completamente con mi cuerpo dejando un brazo atrás para protegerla.

Paul contrajo la cara, mostrando una mueca terrorífica para algunos, al parecer mi reacción lo saco completamente de sus casillas, pero me era inevitable sentirme protector ante Bella.
— ¡Muy bien, protégela! —bramo un temblor significativo lo sacudió, lo próximo que iba a suceder lo sabíamos, echó el cuello hacia atrás y un aullido le desgarro el pecho.
— ¡Paul! —gritamos Sam y yo.

Paul se estremecía vehementemente, cayo hacia adelante y pudimos escuchar como se desgarraba su cuerpo para dejar salir a su forma lobuna, estaba seguro de que Bella también lo había escuchado, podía escuchar su corazón latir desbocadamente.
El enorme lobo color plateado estaba frente a nosotros, listo para saltar hacia mi protegida. Gruño con fuerza con la vista clavada sobre Bella.

Supe rápidamente que debía hacer, solté a Bella sabiendo que no le pasaría nada mientras alejara al lobo de ella, corrí hacia adelante temblando, decidido a sacar a Paul de allí.
— ¡Jacob! —exclamo Bella con la voz temblorosa por el miedo.

Di un salto ágil y rápido, mi cuerpo se sacudió ferozmente; iba de cabeza hacia la tierra, sabia lo que hacia y lo que deseaba así que no tarde en transformarme… cuando caí el suelo ya estaba en cuatro patas.

Paul reacciono ante mi iniciativa y se abalanzo hacia mi, pero yo y estaba a unos centímetros de el, choque mi cabeza contra el; ambos rugíamos y nos empujábamos en el sentido contrario.
Demonios Paul… —murmure en mi cabeza.
Te partiré una pata por desobedecer las ordenes… aprecias más a esa amiga de chupasangres que a tu manada. —bramaba furioso en mi cabeza.

El estaba al tanto de que yo amaba a Bella, lo había visto más de una vez en mi cabeza y más aún… el sabia que la protegería de todo mal… sin importar quien fuera.
A si… te pones en contra de tus hermanos por ella, maldición… como puedes protegerla
Jamás permitiré que tu ni nadie la lastime —esto no tenia sentido, si era mi hermano, parte de la manda, pero estaba fuera de si— estas demente, debes controlarte Paul, demonios.
Paul lanzaba su hocico hacia mí, con los dientes expuestos.
— ¡Jacob! —Bella estaba a varios metros de distancia, hizo ademán de caminar hacia nosotros, estuve a punto de girarme hacia ella cuando escuche hablar a Sam.
— Quédate donde estás, Bella
Si no es a ella… pues será a ti —dijo Paul en mi cabeza con la voz socarrona.
Ya veremos —me burle— debes controlarte estas desquiciado Paul. No quiero tener que morderte.
Ambos gruñíamos y saltábamos de un lado a otro mientras el intentaba clavarme los dientes y yo le esquivaba.
Aunque Paul tenia más tiempo que yo, el no era tan ágil y se iba por lo descabellado… actuaba sin premeditación.

Empuje una vez más a Paul hacia los arboles, necesitaba sacarlo de ahí, podía oír el corazón de Bella latiéndole frenéticamente. No entendía por que Sam aún no se la había llevado.

— ¡Llevadla a casa de Emily! —ordeno Sam por fin a Jared y Embry que estaban absortos casi encantados viendo la pelea.

Por fin llega hasta los arboles, continúe empujando a Paul esquivando eficazmente sus dientes. Me embestía una y otra vez pero yo era más rápido y me movía antes de que me alcanzara.
Logre clavarle los dientes en un brazo, sanaría pronto. Necesitaba alejarlo de ahí unos cuantos metros y el no pensaba cooperar.

Escuche cuando Sam entro en nuestras cabezas.
Detente Paul. —ordeno Sam al ver que el interpelado no deja de arremeter contra mi.
El le esta dando la espalda a la manada por esa… demonios le conto sobre nosotros. Sam… con que derecho revelas nuestro secreto Jacob. —me acuso ahora dirigiéndose a mi.
No me han dejado explicarles. Y yo no falte a las reglas, ella adivino lo que yo era sin necesidad de que se lo dijera. Es bastante perceptible.

Sin poder evitarlo a mi mente vino la imagen de Bella y yo en la playa, cuando me pregunto por los Cullen… y yo le conté las historias.
Y como se llama eso entonces —me acuso Paul al escuchar mis pensamientos.
No tenía los conocimientos que tengo ahora, creía al igual que tú y los demás que solo eran leyendas. No apreciaba esas historias como lo hago ahora.
Pero tú se lo dijiste…
Fue hace tiempo. Después de eso yo no le dije nada más, solo le pedí que recordara lo que le había contado. Ella ya sabia de los chupasangres… se lleva bien con los monstros… con lo extraño.
— ¿Por que la trajiste? —exigió saber Sam.
Paul y yo habíamos dejado de pelear bajo la orden del Alfa de la manada.

Por que sabe que quiere la vampira pelirroja.
¿Es… su amiga o algo así? —Inquirió Paul— no me extraña, ella quiere mucho a los malditos chupasangres.

No Paul… esa maldita chupasangre no es amiga de ella. Todo lo contrario.
¿Por qué… quiere… matarla? Es solo una humana.

No había podido evitar pensar en eso… pero era lo que quería que se enteraran de lo que quería la vampira. Ella quería acabar con la vida de Bella.

¿Por qué… quiere… matarla? Es solo una humana.

Por que el chupasangre este… —no quise decir su nombre pero basto con que la imagen llegara a mi cabeza— mato a la pareja de ella. No era el rasta que matamos en el bosque, hace unos meses… este solo estaba asegurándose de que Bella estaba sola, de que nadie la protegía; para darle carta blanca a la pelirroja, como el Cullen mato a su noviecito… ella quiere matar a Bella.